Joe Bonamassa

Había escuchado con anterioridad alguna cosa de Joe Bonamassa, sabía de su buen hacer con la guitarra, pero la cosa no pasaba de ahí. Conocía su mas que nuena versión de Tea for One de Led Zeppelin. Sabía de la pequeña controversia que suele provocar Joe entre los más puristas que hablan de su extraordinaria técnica pero poco sentimiento en el desarrollo de los temas. Hace tan solo un mes, es mas que probable, que no hubiese pensado en asistir al concierto, pero algo extraordinario ha sucedido en este tiempo, algo que me ha hecho descubrir en Bonamassa a uno de los mejores guitarristas que te puedes tirar a la cara.
Pasan un par de minutos de las ocho de la tarde, hora prevista para el inicio del concierto, y salen al escenario de L´Auditori, mención aparte para esta maravilla de recinto donde se me antoja difícil, muy difícil que nadie pueda tocar mal ahí, Joe Bonamassa con su inconfundible traje negro y su zapatos blancos, en esta ocasión me ha parecido observar que no eran las típicas zapatillas Converse, Carmine Rojas (bajo), Rick Melick (teclado) y Bogie Bowles (batería) y empieza un concierto que nos va a llenar las dos siguientes horas. Dos horas son las que ha empleado Joe para dejarnos claro varias cosas. . Dos horas para saber que Joe se desenvuelve bien, muy bien diría yo, por diversos terrenos y en especial por los caminos del Blues, sin olvidar, cuando es necesario , los caminos mas duros del rock. Joe toca la guitarra de manera excepcional. Nada nuevo, eso ya lo sabíamos.
Dos horas y diez cambios de guitarra han sido necesarios para recordar que Joe hace, literalmente lo que quiere, con la guitarra. Dos horas y algunos solos absolutamente brutales, pero no ha sido hasta los dos temas finales, la versión de Bird on a Wirede Leonard Cohen y sobre todo con esos últimos diez minutos absolutamente grandiosos con ese medley Just Got Paid/Dazed and Confused de ZZ Top y Led Zeppelin, que he sentido como conseguía llevarme mas allá de esas preciosas paredes de madera de L´Auditori. Han sido apenas veinte minutos, pero vaya 20 minutos. Solo por esos minutos ya vale la pena haber asistido al concierto. Todo lo demás ha estado bien, muy bien. Un guitarrista excelente, con un dominio brutal de las seis cuerdas, pero un guitarrista que cuando interpreta su repertorio va necesitado de tres o cuatro hits que consigan levantar al público de sus asientos.
