
Casi pasando desapercibido entre los peatones estresados y el tráfico denso de una calle como es la de París, se encuentra El Sofalito, que, aunque pase desapercibido para los ojos curioso, una vez traspasas la puerta, se te abren los ojos para degustar con la vista y el resto de los sentidos lo que allá se puede comer y sentir. Es un restaurante del que, aunque yo descanozca su ambiente en la nocturnidad, que, por cierto, dicen que es un pasote, disfrutas del primer hasta el último momento que estás en él. Empezando por el garito en sí que es desenfadao y apetecible, pasando por el servicio que es todo gente joven simpatiquísima y acabando por la comida que sirven que está buenisimaaaaaaaaaaa ! Comida que calificaría de innovadora y bien presentada además de deliciosa. Recuerdo ahora mismo unos montaditos que eran el no va más...pero como eso cualquier otra cosa que presente su carta; pidas lo que pidas, habrás hecho una buena elección.
