CORREFOC FESTES DE LA MERCE 2011
Miles de personas llenaron anoche la Via Laietana para asistir a la fiesta de diablos

Uno de los diablos del 'correfoc', ayer por la noche, en la Via Laietana. JOAN CORTADELLAS
HELENA LÓPEZ
BARCELONA
La espera valió la pena. Tras cuatro años acumulando polvo en un almacén, aguardando a poder iluminar el cielo barcelonés con la siempre atrayente luz del mal, la nueva y espectacular Puerta del Infierno de la Coordinadora de Diables de Barcelona convenció anoche a los miles de ciudadanos que ocuparon la Via Laietana para disfrutar de la tradicional cita con el fuego, la más importante del calendario
.
La nueva ubicación del pórtico de fuego, cortando por primera vez la transitada arteria a la altura de la plaza de Antoni de Maura, dio un carácter más majestuoso al correfoc el año que su coordinadora celebra el 25º aniversario. De esta diabólica y aplaudida puerta fueron saliendo una a una las 50 colles, con todas sus cornamentas, animalario, pólvora, forques y festivos tambores.
Sobre las ocho, más de media hora antes de la hora prevista para el inicio oficial del correfoc, la calle ya estaba llena de colles, cada una en su lugar exacto, fruto de una homérica gesta organizativa. Ya entonces, los tambores resonaban por medio Gòtic, con una mezcla de nervios e impaciencia, aunque no fue hasta las ocho y media en punto cuando la Puerta del Infierno se encendió, y de ella salieron potentes fuegos que se vieron desde la catedral al mercado de Santa Caterina, frente a miles de móviles que enfocaban el esperado momento para inmortalizarlo.
Durante el recorrido, escenas de todo tipo, como no puede ser de otra manera en unos festejos tan multitudinarios. Desde niños que arrastraban emocionados a sus padres hacia las chispas, hasta pequeños con las manos en las orejas que maldecían a sus progenitores por hacerles pasar un suplicio tal. De turistas despistados que se encontraron sin comerlo ni beberlo acorralados entre timbales, humo y petardos, hasta alterados adolescentes perfectamente equipados para la ocasión
Los ciudadanos se volcaron ayer en una Mercè que cerró el piromusical

Un momento del espectácilo piromusical de anoche en Montjuïc. JOAN CORTADELLAS
ROSA MARI SANZ
BARCELONA
Los barceloneses tenían ayer ganas de fiesta después de un sábado en el que los actos matinales y nocturnos programados en escenarios exteriores tuvieron que ser anulados por la incesante lluvia. Pero el tiempo dio una tregua al último día de las celebraciones, congregó numeroso público en la mayoría de espacios y propició que se cerraran superando, según estimaciones municipales probablemente algo optimistas, el millón de asistentes, 300.000 menos que el pasado año, cuando la fiesta duró un día más. El colofón, como marca la tradición, lo puso el piromusical, que abarrotó la avenida de Maria Cristina, un festival que por primera vez jugó con las columnas de Josep Puig i Cadafalch que la ciudad vuelve a lucir desde el pasado diciembre
.
